miércoles, 25 de febrero de 2015

Los residentes de la Zona G defienden sus derechos

Por una Zona G sana y libre de irregularidades

El próximo sábado 28 de febrero a la 1:30 PM se iniciará el plantón a favor de la No Peatonalización de la Zona G, organizado por La Comunidad de Residentes de la Zona G.  El punto de encuentro será en el parque Aparicio y Tamayo (Cr 5., Calle 69).

Bogotá-. Representantes de más de 2000 familias residentes de la Zona G, Rosales, Emaus, Chapinero, Nueva Granada y Juan XXIII participarán en una protesta pacífica para advertir a la ciudadanía del proceso antidemocrático e ilegítimo liderado por el alcalde local Mauricio Jaramillo y  por la ex edil de Chapinero por Cambio Radical Juliana Márquez, a favor de la peatonalización de la Zona G, o como se ha querido hacer pasar de agache con el nombre de “Intervención Integral de la Zona”.

La comunidad organizó el plantón tras agotar las instancias legales a su disposición.  Su lucha inició en septiembre 2013, poco después de que el alcalde local Jaramillo diera a conocer de manera informal el proyecto de peatonalización, y dijo que contaba con el supuesto aval de los residentes, quienes habrían participado en un cabildo para tal fin.

En un Cabildo para supuestamente priorizar vías a rehabilitar, un grupo de 10 comerciantes directamente beneficiados con el proyecto aprobaron la peatonalización y en esta decisión no intervino la comunidad.

Según el Acta de la reunión entre los asistentes al cabildo, que se llevó a cabo el 22 de agosto de 2013, por parte de los empresarios se encuentran Jorge Rausch -dueño del restaurante Criterión-,  Francois Cornellis -socio de La Cigalle, y Gerónimo Basile -socio de Kong, Magonolio, y N.N.  También asistieron Juan Sebastián Toro,  dueño de Valet Parking, y Carlos Restrepo, empresario del sector de restaurante, entre otros.

La comunidad protestará pacíficamente porque su opinión no ha sido tenida en cuenta, aún luego de advertir los efectos perjudiciales del proyecto que los afecta directamente y que direcciona 60% del presupuesto de vías de la localidad para una obra innecesaria.

Intimidaciones A la Comunidad
Además, la comunidad teme que los organismos de chequeo como la Personería y la Procuraduría no cuentan con capacidad suficiente para hacerle frente a los intereses del alcalde local y los comerciantes que promueven el proyecto.

Uno de los líderes de la comunidad de Residentes de la Zona G, Camilo Reales, fue amenazado, intimidado y calumniado por parte de quienes se oponen a su gestión como líder civil. Las amenazas ocurrieron en febrero del año pasado, y hacen parte de un proceso en la Fiscalía General de la Nación, no obstante, las calumnias e intimidaciones aún siguen, no solo a Reales sino a otros miembros de la comunidad.

La comunidad teme que la Ley de Garantías, la cual entra en vigencia en junio próximo, apresure aún más las pretensiones del alcalde local Mauricio Jaramillo y logre de manera irregular acelerar los procesos de contratación encaminados a la peatonalización de la zona.

Para la comunidad ha sido un proceso antidemocrático. El supuesto cabildo aprobó una obra que no hacía parte del objeto de los Cabildos de vías. El alcalde miente al decir que la peatonalización y, más recientemente, la llamada Intervención Integral de la zona G cuenta con los estudios necesarios y con el apoyo de la comunidad, y peor aún, la comunidad ha presentado cientos de firmas en contra del proyecto que han sido ignoradas por el alcalde.

Más de 7 audiencias públicas y dos procesos disciplinarios
Para la comunidad, el alcalde local y quienes quieren convertir ésta en otra Zona Rosa actúan en contra de los intereses de la mayoría, a favor de una minoría poderosa y capaz de manipular a los organismos que supuestamente trabajan a favor del pueblo.

A raíz de las actuaciones de la ex edil Márquez y del alcalde local Jaramillo, la comunidad promovió durante  2013 y 2014 más de siete audiencias públicas para detener la peatonalización y fijar su posición respecto del tema. Además, en la Personería Distrital existen dos procesos disciplinarios contra el Alcalde Local relacionados a la Zona G.

Entre las conclusiones a las que diferentes entidades del gobierno local llegaron durante las audiencias, existe la del Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, DADEP, según la cual la peatonalización es “inconveniente” y no cuenta con el aval de esa  institución.

Julio César López Ospina, asesor del Dadep, consideró que el proyecto es oneroso y bajo en la lista de obras prioritarias frente a otras necesidades urgentes del sector.

Chapinero es una de las zonas con menos presupuesto, con un total de $5,970  millones de pesos para malla vial. A su vez, la peatonalización de la Zona G costaría  $3,600 millones, es decir 60% del presupuesto total para vías de la Alcaldía Local. El área a intervenir  abarca apenas una calle y media, de las 1,233 calles que necesitan intervención en Chapinero, según el IDU.

Posición de Entidades Distritales
“Hay que priorizar la inversión de ese presupuesto. Hay otras necesidades básicas insatisfechas y otras necesidades sentidas de la comunidad de Chapinero que deben ser sufragadas con el presupuesto de la alcaldía local”, sostuvo López.

El Comandante de la Estación de Chapinero, Teniente Coronel Raúl Vera, en audiencia pública de la personería el 25 noviembre de 2014, sostuvo que la zona G podría convertirse en una Zona Rosa si los entes de control no llevan a cabo los controles urbanísticos pertinentes.

Por su parte el intendente del CAI Granada de Chapinero, Edilson Barón Daza, en declaraciones ante la Junta de Administración Local de Chapinero sostuvo que fue intimidado por cinco funcionarios del distrito y un empleado del bar/rumbiadero Magnolio, al tratar de sellar el establecimiento el 26 de julio de 2014, de igual manera el Intendente denuncio que el procedimiento fue presuntamente obstaculizado. Actualmente Magnolio no opera en la zona.

Por su parte, la Secretaría de Movilidad concluyó que es fundamental contar con el apoyo de los residentes para garantizar el éxito del plan de manejo de tránsito propuesto. Así mismo,  la Secretaría de Planeación  y el Instituto de Patrimonio y Cultura Distrital concluyeron que es necesario que el alcalde local Jaramillo presente tanto los estudios formales como un proyecto estructurado y completo para analizar si se autoriza o no su desarrollo, y que en todo caso debe allegar las actas de concertación con la comunidad que demuestren acuerdo con la misma respecto de la realización del proyecto.  

Jaramillo está en contra de la voluntad de la comunidad
Aun así, en contra de los conceptos de las organizaciones distritales y de la comunidad, Jaramillo presentó el 22 de mayo de 2014 una adición al contrato de vías con el señor Milton Eduardo Rivera para contratar los estudios y diseños de la peatonalización por un costo total de $134,000,000. Hasta esa fecha Rivera, como persona natural, ejecutó un presupuesto de $4’190,000.000 para la Alcaldía Local de Chapinero.

La acción de Jaramillo provocó indignación en la comunidad, lo cual, a su vez, determinó la contratación del señor  Elías Cano como gestor social, por parte de la alcaldía local.

Actuando como contratista de la Alcaldía Local, Cano se reunió con la comunidad el 27 de agosto de 2014. De esa reunión, hizo un diagnóstico de los problemas de la zona. 

Cano convocó una segunda reunión el 15 de septiembre del año pasado con la presencia del alcalde local. En ella, Jaramillo manifestó que no se peatonalizaría la Zona G.

Sin embargo, el alcalde local anunció que existía un presupuesto para una “intervención integral” de la Zona G,  y aclaró que no existía una propuesta formal para presentarla ante la comunidad y contar con la aprobación de ésta.

Por su parte, Elías Cano le solicitó a la comunidad la suscripción de un acuerdo de intenciones con la alcaldía local para aprobar “la intervención integral de la zona” el 2 de octubre de 2014. La comunidad se negó a hacerlo, ya que lo consideró improcedente porque no existía un proyecto ni estudios que lo sustentaran.

El 22 de octubre, es decir 13 días hábiles después, Elías Cano convocó una reunión informal con cuatro personas de la comunidad para informarles que Jaramillo ya contaba con los estudios para la realización de la “intervención integral” de la Zona.

En esa oportunidad, las cuatro personas de la comunidad insistieron en que los estudios tendrían que ser conocidos en detalle por la comunidad, y que la propuesta de intervención del alcalde local tendría que ser objeto de discusión y análisis.

Sin embargo, y haciendo caso omiso a la posición de la comunidad, el 24 de octubre de 2014, el alcalde local de Chapinero anunció la realización de una “intervención integral”  en las dos calles de la Zona G.

En esa oportunidad Jaramillo dijo que contaba con el respaldo de los residentes y que la licitación se abriría en marzo de 2015. También anunció que la obra se iniciaría en el segundo semestre de ese mismo año, es decir seis meses antes de finalizar su término como alcalde local, a lo cual la comunidad respondió negando su respaldo al proyecto, mediante comunicado suscrito por cientos de residentes, incluyendo al mismo gestor social, Elias Cano.

Acciones legales
La comunidad rechazó tajantemente los pronunciamientos del alcalde local, divulgados a través de los medios de comunicación, en los que  informó la realización del Proyecto de Peatonalización, disfrazado con el nombre de "Intervención Integral".

Para la comunidad, las actuaciones del alcalde local Jaramillo son antidemocráticas, constituyen una afrenta al estado de derecho y representan un detrimento a las finanzas de la localidad. Además, niega las actuaciones de la comunidad, la cual participó durante un año en Audiencias Públicas ante la Personería Distrital, reiterando su total oposición a cualquier forma de Peatonalización.

Tanta es la desconfianza que la comunidad le tiene al alcalde local que está elaborando una acción legal por violación a la moral administrativa para detener las acciones de Jaramillo.

Así mismo, la falta de garantías, las mentiras, las manipulaciones y las trabas en responder a sus requerimientos, llevó a la comunidad a interceder ante la Personería Distrital un derecho de petición para que los residentes sean consideramos como parte del proceso el 1º de diciembre de 2014.

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